15/09/2021, leído 27 veces
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Cualquier ejecutivo conoce la combinación de las palabras "desgaste profesional"; sin embargo, no todos notan su gravedad. Entretanto, se ha producido un acontecimiento histórico: en la Asamblea Mundial de la Salud, celebrada esta primavera en Ginebra, la OMS ha reconocido oficialmente el síndrome de desgaste emocional como una enfermedad profesional y lo ha incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades.

Como es habitual, la OMS no se encuentra en las primeras filas: Los Ministerios de Sanidad de algunos países llevan años adoptando una serie de medidas para controlar el desgaste. Por ejemplo, está en vigor la ley El Khomri, que permite a cualquier empleado ignorar los intentos del empresario de ponerse en contacto con él fuera del horario laboral. Incluso en Japón, donde la lealtad empresarial es una de las piedras angulares de la cosmovisión nacional, se adoptó en el verano de 2018 una ley que limita el trabajo en horas extras a 5 horas diarias. Todavía son 13 horas al día; sin embargo, para el País del Sol Naciente, esto es un gran paso.

Un estudio de WorkingKnowledge evidencia que, debido al estrés del personal, los empleadores pierden anualmente entre 125.000 y 190.000 millones USD. Te sugerimos que te asegures de antemano contra este tipo de siniestros, además, no es tan complicado como parece cuidar de tus empleado.

Comienza por asumir la responsabilidad.

Es muy importante entender que el desgaste laboral no es un problema personal del empleado. Más bien, se debe a deficiencias en la gestión laboral. Incluso la definición de la OMS dice lo siguiente: "El desgaste es un síndrome resultante del estrés laboral crónico".

Se pueden identificar los tres factores de mayor carga psíquica:

  • Mala administración del tiempo de trabajo;
  • Implicación Excesiva en las tareas de otros empleados;
  • Tendencia a aumentar la carga de los empleados con mayor talento.

Tres sencillas acciones para ayudar a proteger al personal contra el desgaste.

Por lo tanto, para reducir prácticamente a cero la probabilidad de desgaste emocional del personal bastará con realizar cambios sencillos y transparentes en la rutina diaria.

Paso 1: Cambia tu actitud ante el estrés.

Cuando uno se enfrenta a malas condiciones laborales o a retos demasiado complicados, a veces aprieta los dientes y sigue adelante, superando todos los problemas... hasta que no puede más. Debido al estrés permanente, el empleado gasta todos sus recursos, tras lo cual, ya no es capaz de recuperarse, está "roto".

Haz que tu personal sea consciente de tus expectativas, diles que quieres que hagan un buen trabajo, pero que no quieres que se sobrecarguen. Por supuesto, de vez en cuando es posible que se produzcan situaciones de emergencia, en las que todo el mundo tiene que dar lo mejor de sí para lograr los objetivos, pero la parte principal del proceso laboral se construye para mantener la calma. Hazle saber a tus empleados que realmente pueden hablar contigo sobre su estado - sobrecargas, estrés, asignación injusta de tareas.

Si ves que un empleado está cerca del agotamiento, hazle tres preguntas:

  1. ¿Será que el proyecto lleva mucho más tiempo del que vale?
  2. ¿Tal vez existen algunas tareas menores que te distraen constantemente del trabajo importante?
  3. ¿Considerarías justo asignar algunas de tus responsabilidades a otra persona?

Haz que el personal entienda que una respuesta sincera a estas preguntas no le supondrá ninguna consecuencia. Por supuesto, compararás la opinión de la gente con las estadísticas objetivas de su trabajo (como se detalla más adelante), pero, de todos modos, es bastante normal informar de los problemas propios. En cambio, hablar del estrés no es una norma, y tu objetivo en común es deshacerte de él.

Paso 2: Elimina todo lo que no necesites.

Hablamos de los procesos empresariales, las prácticas establecidas y los principios de la rutina diaria, es decir, de todo lo que podría obstaculizar a tu personal creándole fuentes de estrés adicionales. La "colaboración corporativa" es lo primero de la lista. Reuniones, sesiones informativas, correspondencia interna, conversaciones telefónicas: tus empleados dedican mucho tiempo a interactuar, a implicarse en las tareas, en lugar de limitarse a resolverlas.

Esto hace que muchos sientan que el trabajo en equipo es algo esencial, y que no les queda tiempo para alcanzar objetivos realmente importantes. Un estudio de RescueTime evidencia que, en promedio, el personal de oficina revisa su correo electrónico cada 6 minutos, es decir, que cerca del 20% de su tiempo de trabajo se lo llevan estas comprobaciones y las respuestas rápidas a las preguntas de sus compañeros. Si añades los mensajes, las reuniones informativas, etc., hasta el 70-80% de la capacidad laboral del personal se va por el desagüe.

No se trata en absoluto de renunciar al trabajo en equipo, sólo se trata de reorganizarlo:

  1. Comprueba cada reunión prevista: ¿es realmente necesaria? Si tienes dudas, elimina la reunión de la agenda. Si es realmente importante, ponla en un momento en el que no interfiera con el trabajo: mejor por la tarde;
  2. Aplica un plazo normal para responder a los correos electrónicos, por ejemplo, 1 hora. Y haz que tu personal entienda que centrarse en su trabajo principal es más importante que la correspondencia interna.

Esto será suficiente para que tus profesionales dediquen más tiempo a sus tareas directas: su productividad aumentará y el nivel de estrés en la empresa disminuirá.

Paso 3: Asegúrate de que la gente utilice realmente su tiempo de forma eficiente.

El mal manejo del tiempo es un verdadero dolor de cabeza en la oficina. La gente se distrae constantemente con algo: noticias, chats, redes sociales, recordando las agradables vacaciones, etc. Cada una de estas distracciones desplaza el calendario de trabajo y, al cabo de un tiempo, el empleado se encuentra en una situación de emergencia, lo que se traduce en estrés y un camino directo al desgaste.

Como hemos dicho anteriormente, para gestionar la empresa con éxito, tendrás que darte cuenta claramente de la carga que asume cada uno de tus empleados. Ahora, añadiremos el hecho de que deberás tener claro cuándo un empleado está trabajando y cuándo no.

Si consigues que tu gente no se distraiga de su trabajo, el rendimiento de cada empleado aumentará drásticamente. Una cosa que antes tardaba 7-8 horas, y más aún, casi en modo de emergencia y con pánico, se hará en no más de 4 horas. Pero la gente no aceptará estos cambios por sí misma.

Para controlar la situación, te sugerimos Kickidler: un software de monitorización de la productividad de los empleados que proporciona máxima información sobre las actividades de cada empleado. Sabrás cuándo se sienta el empleado ante el ordenador, cuándo está activo y cuándo no, qué aplicaciones utiliza y durante cuánto tiempo. Esto te permitirá:

  • Identificar a los procrastinadores y reforzar el control sobre ellos;
  • Identificar a los empleados que trabajan en exceso e investigar por qué tienen que hacerlo;
  • Evaluar el reparto de la carga entre los empleados en cada función.

Por último, el programa de control de personal Kickidler te proporciona toda una serie de herramientas de optimización del tiempo. Sólo tienes que hacer uso de ellas. Cabe destacar que este aumento del control reducirá definitivamente el nivel de estrés en la empresa: la gente tendrá tiempo suficiente para hacer su trabajo a su debido tiempo, en un entorno cómodo. Es decir, te olvidarás en absoluto de que el desgaste laboral existe.

Kickidler – Software de supervisión automatizada de empleados


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