Incidencia: monitorización de los programadores

La profesión del elaborador del software se considera intocable para los sistemas de monitorización del comportamiento del usuario. Se considera que los programadores son una gente creativa y no se puede apreciar la eficacia de su trabajo con las métricas estándares. Se puede juzgar la calidad sólo por el producto terminado. El argumento principal a favor de esta posición: "Usted de todos modos no entenderá nada", les da a los elaboradores el estatus de "intocables". Y permite hacer todo lo que se les antoja. El blog del proyecto Kickidler ha visitado uno de los clientes que no ha creído en un estatus especial de los programadores, ha empezado la monitorización y el análisis de información y ha llegado a unas conclusiones sorprendentes: "a los programadores eficaces les mata no la desocupación, sino el efecto de conmutación del contexto, que reduce en promedio un 20% la eficiencia laboral de unos empleados".

Hola. Soy el propietario de una empresa pequeña de elaboración por encargo. Hace un año y medio habíamos tenido en plantilla un poco más de 20 elaboradores, pero al llegar una fase dura de la crisis y con la reducción de la cantidad de encargos y bajada del "cheque promedio" tuvimos que reducir la cantidad de los programadores hasta 11. Seguimos colaborando con los elaboradores despedidos y les atraemos como freelanceres con un pago por hora.

Con la reducción de plantilla sucedió lo que temía. Bajó la eficiencia del grupo de elaboración. Por supuesto, la caída no era proporcional con respecto a la reducción del número del grupo (no doble), pero fue suficiente, para que dejamos de limitarnos en plazo. Por supuesto, los clientes eran descontentos: conseguimos ponernos de acuerdo con algunos, y a unos clientes les perdimos. El problema agudo requería la solución inmediata. Pero no era entendido, con qué empezar. Toda la gente era comprobada y consciente, no perezosa y estaba en la oficina toda la jornada, lo que era fácil controlar.

Supuse que alguno de los especialistas estaba preparándose demasiado para la crisis, tomaba freelance y lo hacía durante la jornada. Decidí comprobar la hipótesis con ayuda del sistema de registro de jornada laboral (SRJL), que recogía la información sobre las aplicaciones y los sitios usados por los empleados durante la jornada. El sistema SRJL no reveló las desviaciones. Según sus reportes, los programadores pasaban el 85% de su tiempo laboral en las aplicaciones para la elaboración, y gastaban en las actividades no perfiladas en promedio un 8%. No había nada de que quejarse.

Se hizo claro que era imposible diagnosticar el problema con ayuda de los registros del comportamiento del usuario. Era necesario de algún modo ver los ordenadores de los empleados. Por supuesto, era imposible estar detrás de la espalda de todos los 11 programadores. Por eso decidí emplear el Kickidler. Me aproveché de la versión de prueba de la solución y la ajusté a la grabación del vídeo de las pantallas de los ordenadores de mi grupo.

El vídeo dio una materia en qué pensar. De hecho los programadores pasaban mucho tiempo en las aplicaciones para la elaboración. Pero su tiempo productivo fue diluido mucho por el tiempo pasado en todas las redes sociales y comunidades profesionales posibles desde Habrahabr hasta GitHub. Entraban en las mismas, leían los mensajes o posts, escribían la respuesta o comentario y volvían para escribir el código. Pero la actitud laboral resultaba ser perdida, y el elaborador durante 15-20 minutos volvía en sí, se mentalizaba hasta retomar el ritmo laboral. Pero de nuevo llegaba un aviso sobre el mensaje nuevo. Entraba otra vez en las redes sociales, y todo empezaba de nuevo.

Entre los ingenieros de IT este efecto es conocido como la conmutación del contexto. Para el cerebro humano (como para su análogo electrónico, procesador central) es uno de los procesos más gastosos desde el punto de vista de los recursos de computación y tiempo. La conmutación del contexto reduce la eficiencia del procesador de las máquinas, y en cuanto a la gente desenfoca la atención y obliga el cerebro tentar mucho tiempo un hilo cortado del trabajo constructivo. Cuando había más de 20 programadores, aquel hecho se distribuía entre los mismos y era menos notable. El problema se descubrió, cuando la cantidad de los trabajadores se redujo hasta 11, y el aporte de cada uno en una causa común se hizo más evidente. En promedio la conmutación del contexto consumía el 20% del tiempo laboral de cada uno de mis especialistas. Considerando el pago medio en el grupo de la elaboración ($25 miles al mes), en equivalente monetario eran más de $5 miles al mes por un empleado, o casi $100 miles al mes por el grupo de la elaboración en general. Así eran los cálculos sin tomar en consideración los encargos perdidos y multas impuestas por un par de los clientes descontentos.

Tuve que tomar medidas antipopulares y prohibir el uso de las redes sociales, messengers, y otros recursos y aplicaciones que no se referían al trabajo durante toda la jornada, salvo los intervalos oficiales. Aquellas medidas corrigieron la situación rápidamente. Por primera semana la eficiencia laboral subió el 12%, pero no se paró y siguió creciendo. Dentro de otra semana aparecieron los indicios del mejoramiento global de la situación: el grupo de elaboración se hizo más puntual respecto al alcance de los objetivos intermedios del proyecto.

Esta historia ha ayudado a entender una serie de las cosas importantes:

  • Si tiene la posibilidad de organizar la monitorización  de los ordenadores laborales de los empleados, hágalo.
  • No importa quien será el objeto de vigilancia. La monitorización será útil para los programadores y para los ejecutivos de venta.
  • Si los empleados están en contra de la monitorización, esto significa que reconocen que no son eficaces y tienen miedo de la revelación.
  • Los sistemas estándares de registro de jornada laboral pueden no demostrar el problema. Así ha sido nuestro caso.

Espero que mi historia sea útil para los lectores de su lista de correo.

¿Quiere saber en qué sitios pasan el tiempo laboral sus empleados? Gaste una media hora en instalar el sistema Kickidler y obtendrá no sólo una estadística completa del trabajo con los sitios y programas, sino también la posibilidad de echar una ojeada en una pantalla de uno o de unos ejecutivos a la vez.


 Андрей Игнатов
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